Las campañas de manipulación en prensa y TV

Mié, 22/11/2017

Las campañas de manipulación en prensa y TVEn todo este macro mecanismo de creación de denuncias falsas toma especial importancia la manipulación de los medios de comunicación para convencer a la ciudadanía de la necesidad de tener que tomar medidas drásticas contra el hombre. En ese sentido, son los propios datos e informes del Observatorio para la violencia de Género -ya hemos visto anteriormente que se trata de datos sesgados y manipulados- los que sirven de base para que el resto de los medios puedan hacer su trabajo. Esa es otra de las “virtudes” de esta ley, la transversalidad, que en este caso también otorga a los medios de comunicación acceso a millones de euros anuales en subvenciones siempre que se cumpla con una determinada “ética” informativa que hace que su función sea pura propaganda. La práctica totalidad de los medios de comunicación españoles forman parte de esta engrasada maquinaria.

En el siguiente vídeo podemos ver el informativo de antena 3 correspondiente a la presentación del informe anual del CGPJ con los datos del año 2015. Vemos como en su titular confunden intencionadamente 134.000 denuncias con 134.000 víctimas ¿hay mayor prueba pública que ésta de la manipulación y de la vulneración sistemática de la presunción de inocencia en los hombres? 


Informativo manipulado

Ya hemos visto en las tablas anteriores la manera en la que el CGPJ distribuye sus datos en la web para que sea difícil relacionar el número de denuncias con el número de condenas. Esta manipulación es amplificada y elevada a la categoría de verdad por los medios de comunicación que asumen su parte activa en la promoción y el lavado de cara de la ideología de género.

En la imagen inferior podemos ver un periódico local repitiendo las mismas falsedades, en este caso las cifras se refieren a Canarias para el año 2011.

Las campañas de manipulación en prensa y TV
Titular de prensa manipulado

 

Pero la mayor campaña propagandística para todo este sistema es el tratamiento informativo que se da a los asesinatos de mujeres. Cada año fallecen un promedio de 62 mujeres cuya desgracia es utilizada para hacer propaganda contra el sexo masculino y poder justificar así todo este mecanismo descrito en el presente dossier. Muy al contrario de lo que sucede con la política informativa dada a los suicidios (3.000 muertes al año, duplicando a las muertes en accidentes de tráfico y con una tasa de suicidios masculina del 70%) cuya consigna es no informar para no causar el efecto llamada, en los casos de asesinatos por violencia de género la información se magnifica, dando lugar a un promedio de hasta tres noticias por caso: el asesinato, la detención y el minuto de silencio de las instituciones. Es decir, tenemos un promedio de 180 informativos anuales hablando de mujeres muertas a manos de su pareja o expareja, al tiempo que se oculta o se elabora de manera velada la información relativa a los casos en los que la víctima ha sido el hombre a manos de su exmujer, ocultando también los casos en los que  ancianos o niños han sido víctimas de una mujer, por el sencillo método de dar noticias inconexas y nunca relacionadas con la propia violencia doméstica cuyo estudio estadístico detallado no se lleva a cabo. Recordemos por ejemplo el caso de la niña adoptiva Asunta, asesinada en Galicia en 2013 por su padre y por su madre, ¿es la violencia patrimonio exclusivo del hombre?. De lo que se trata es de presentar estas informaciones localmente y presentándolas como casos aislados, para poder sostener las teorías de la ideología de género. Nos encontramos así con víctimas de primera y de segunda categoría según haya sido el sexo del victimario, víctimas que merecen un minuto de silencio y víctimas que no. Víctimas a los que se dedican recursos y estudios estadísticos, y víctimas a las que no. En este perverso sistema paradójicamente se hace necesaria la víctima mortal de violencia de género, ya que genera las noticias que alimentan los informativos que se encargan de trasladar a la población la sensación de que todos los hombres son unos maltratadores por naturaleza, y esa es una opinión necesaria para mantener este sistema injusto. La mejor manera de adoctrinar la opinión pública es acudir a sus emociones, porque a partir del convencimiento emocional de una idea, ya no podrá haber razones que la hagan variar de opinión, de eso se encargan los medios de información. Una vez más, no se trata de solucionar verdaderamente el problema, sino de engañar a la población para mantener la maquinaria en funcionamiento.